Arcon

 
Siempre he pensado en Atiq como en una personita, un ente con vida propia. Como tal, Atiq nace en 2005, en pleno boom inmobiliario español cuando, un año depués de acabar mis estudios en Madrid, junto a dos compañeros, gano el concurso del Nuevo Complejo Deportivo de Zuera (Zaragoza). Desde ahí, y con los encargos que va recibiendo, empieza a crecer esa persona que es Atiq, hasta que ella misma adquiere su propia personalidad, su forma de ver las cosas.
Atiq ya se va haciendo mayor, sabe lo que quiere: y no quiere ser otra cosa que un buen sastre. Un sastre que hace trajes de sensaciones, de ruidos, de visiones.
Como un buen sastre, quiere hacer trajes a medida para toda la vida, pasando de puntillas alejado de modas, de tendencias efímeras.
Así, Atiq intenta que cualquier traje-proyecto que se presenta responda a tres exigencias clave: la primera es que se adapte al cliente, a su figura, gustos y personalidad;la segunda que sea confortable, que sea cómodo de llevar, de usar, de vivir; y la última, pero no menos importante (sobre todo en los tiempos que corren) es que se adecúe a lo que el cliente se quiere gastar, a sus posibilidades económicas. Además de esto, obviamente, el traje tiene que ir en consonancia con el sitio en que se pretenda vestir, con su climatología y sociedad, y tiene que ser fácil de lavar, planchar y coser.
Esto es lo que Atiq intenta: hacer trajes-edificio a medida, funcionales y fáciles de usar o vivir, con un coste controlado, que se integren en su entorno, eficientes con el medio ambiente y  sostenibles en su mantenimiento. Todo ello aportando un estilo que lo haga reconocible, una imagen que hable por sí misma.
 
 
                                                                                         Ignacio Barrios García-Martín, arquitecto director